Des…Hey… Despierta… Hey…
¡¡¡¡¡¿¿¿QUE SUCEDE???!!!!!! - Me despierto apresuradamente y me doy un golpe contra el techo. El precio de dormir en la cama de arriba del camarote.
Ouch… - exclame.
Miro a mí alrededor y veo a un Altmer y a un Bosmer al borde de la risa. El Bosmer no aguanto y rompió a carcajadas, le brotaban las lágrimas de los ojos. En cuanto al Altmer, aunque por su expresión también encontraba la situación chistosa, por lo menos se esforzó en no reaccionar como el Bosmer. Conocía a ambos.
Cuando el Bosmer logro recuperar el habla, me dirigí hacia ellos.
¿Qué sucede?- pregunte, mientras me sobaba la cabeza.
El Altmer saco un huevo de kwama cocido y comenzó a sacarle la cascara. Mientras realizaba esa tarea tan típica suya se dirigió a mí y me dijo – Es día de recolección, necesitamos tu ayuda, hay muchos clientes que se olvidaron de pagar.
¿Por qué yo Grae? ¿No es esa tarea del orco?- pregunte- El adora recolectar, puede quebrar huesos y llenarse las manos de “motines”.
No te burles de el – replico Grae con tonalidad seria – Sabes que, desde que se mordió la lengua, en ese desafío de trabalenguas, no ha podido pronunciar bien desde entonces.
Un clásico – Asintió el Bosmer.
Grae miro al Bosmer con mirada de reproche y dijo – Si tú y Ethan no lo hubieran desafiado…
Si bueno - interrumpió Ethan, que acababa de entrar en la celda – Eso no importa ahora. En cuanto al Orco, sigue en confinamiento solitario.
En ese momento recordé. El Orco le “gano” una apuesta al Bosmer. La apuesta consistía en que si el Orco podía bajarles los pantalones al alcaide durante la inspección del Duque y sus hijas, el Orco se llevaba todo lo que el Bosmer tuviera en sus bolsillos. Resulta que el Orco si logro bajarle los pantalones al alcaide, pero nuestros uniformes no tienen bolsillos. Fue tan chistoso, que hasta el serio de Levant, que estaba escoltando a los visitantes en ese instante, soltó una leve sonrisa. Desde entonces el Orco se encuentra en solitario.
Si, así que será mejor que dejes de holgazanear y empieces a trabajar – dijo el Bosmer.
Si hubo algún tono de hostilidad en lo que dijo, no le preste importancia. Nunca me he entendido bien con él. Sin embargo por extraño que parezca, no me enojo con él, ni sobre reacciono a sus provocaciones, como normalmente lo haría con otras personas. ¿Me pregunto porque?
Bueno a trabajar entonces – dije y me levante de la cama…
De repente me caí y di contra el suelo frio…
Estaba frente a un altar, bañado en sangre, mi sangre. Me dolían las heridas de mi lucha con el espectro.
Era un sueño, o más bien un recuerdo.
Dicen que en tiempos de necesidad recordamos mejores épocas. Supongo que no hubo muchos momentos felices en mi vida.
De repente noto que algo se mueve en mi mochila. Me asomo a ver y una rata del porte de un gato, sale dispara del interior de mi mochila y desaparece en la oscuridad.
Maldije para mis adentros y rápidamente revise mis pertenencias. Se comió todas mis provisiones, pero aparentemente todo lo demás (incluido el paquete que tengo entregar) se encontraba intacto.
Frustrado agarro mis cosas y me dispongo a salir de la tumba con las fuerzas que me quedan.
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