Cada paso que daba era una tortura. No estaba seguro de que iba en la dirección correcta, pero si estaba seguro de que al menos iba en alguna dirección. Trataba de trazar en mi mente el camino que había hecho al entrar en la tumba, sin embargo el dolor no me permitía pensar.
El olor… debo seguir el olor. La peste del Dunmer muerto en la entrada era el indicador que necesitaba, para encontrar la salida de esta pesadilla. Era irónico que la desgracia de otro fuera mi salvación, pero después de todo, así es la vida.
Alce la cabeza e inspire profundamente. Nada, absolutamente nada. Ni siquiera el olor a humedad que debería haber habido en esas circunstancias, ni el olor a aceite quemado que debiesen de haber tenido las antorchas. Era como estar caminando en el vacío, sin inicio ni final. Mire hacia atrás. No podía ni encontrar el camino de vuelta hacia el altar.
Cansado caí sobre mis rodillas. Mi frustración era tal que estuve a punto de romper en llanto.
No – me dije – tiene que haber una manera, piensa, maldición piensa.
Luego recordé el nombre del lugar en donde me encontraba. La “Ancestral Tumba de Andrano”, Andrano, donde había escuchado eso antes. En silencio medito sobre esa palabra hasta que la respuesta vino a mí, como una bocanada de aire después de estar sin respirar por un tiempo prolongado. Andrano es el nombre de una de las grandes casas de Morrowind. Seguramente encantaron la tumba, de forma que los intrusos no encontraran la salida. Debo encontrar la fuente de energía del encantamiento.
Me senté en el piso y comencé a enfocarme en una sola tarea. En sentir el flujo de Magicka en el aire. Mi concentración alcanzo un punto tal, que casi me olvido de respirar. De repente lo sentí. Un encantamiento muy poderoso. Su energía se enfocaba en una sola dirección. Me levante y seguí mi camino.
Luego de unas horas y después de evadir a unos cuantos esqueletos armados (aparentemente el espectro no era el único no muerto con el que rondaba esta tumba), llegue a donde el Magicka se sentía más fuerte. Me encontraba frente a una gran puerta de madera. Respire hondo y murmure – Ahora o nunca.
Di un paso adelante y abrí la puerta, lo que encontré ahí jamás lo olvidare, por el resto mi vida.
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