Lo más importante en esta vida son los contactos, así que una vez que descansé lo suficiente pregunté por los alrededores sobre el bar más cercano (Qué mejor lugar para hacer contactos...) Me dijieron que un Altmer tenía una tienda y que sobre ella podía tomar un trago. ¡Cómo extraño el dulce sabor del escaso Cyrodilic Brandy! En fin, no soy muy de confiar en los Altmer pero mi estadía en prisión me sirvió para ablandar mi resentimiento con esos engreídos y de paso aprender que es bueno tenerlos de mi lado.
Resultó que Arrille no es tan idiota como yo pensaba, una vez que vió unas cuantas monedas de oro extra fue fácil ponerlo de mi lado y llegar a algunos arreglos. Ahora será el encargado de deshacerse de lo que por casualidad llegue a mis bolsillos y yo tendré un agradable descuento en "herramientas de trabajo" y uno que otro pergamino, de esos que hacen que sea bienvenido en cualquier hogar.
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Yo no sé como un Nord puede rebajarse tanto para entrar a la Legión Imperial, pero es el caso de este desgraciado de Hrisskar, que además ha adquirido esas sucias mañas Imperiales de aprovecharse de los civiles. ¿Dónde quedó el orgullo Nórdico? Y ahora el muy patético me pide ayuda porque ha perdido todo su dinero apostando y algunos ciudadanos de Seyda Neen le deben oro... Extorsión por protección, clásico... Hasta me recuerda los viejos tiempos en prisión. En fin, oro es oro. Mis bolsillos andan un poco ligeros y me prometió parte del botín.
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