martes, 21 de febrero de 2012

Huevos

Quizás me lo merecía. Siempre había escuchado que las colonias de Kwama son feroces al proteger sus huevos, pero nunca me esperaba tal temeridad en un animal. No, todo es culpa de Hrisskar. Si no me hubiese estafado… Bah, la Legión hace lo que quiere acá, parece. Cuando le dije que con 100 no me alcanzaba para un viaje sobre el Slith, se burló de mí, ahí, delante de todos. Creo que escuché esa risilla tonta de Arrille en el piso inferior. Maldito Arrille. Lo insulté devuelta, pero mis mofas rebotaron ante esa sonrisa engreída y ahora ni siquiera me habla. Solía ser tan bueno para esto. Antes del día en el que me quitaron la licencia. Antes de Morrowind.

Una lluvia repentina me obligó a buscar un techo en una colonia Kwama. La humedad era insoportable adentro y mi estómago ansiaba, no, necesitaba esos huevos. “El oro blanco” lo llamaba Neros; el código que usábamos para camuflar el azúcar con la pandilla. Seguramente sigue creyendo que somos vendedores de huevos. Pobre e inocente Neros.

Los calambres volvieron a empezar. No siento el lado izquierdo de mi cara y mi cuello... mi cuello está rígido. No, mis mejillas están peor, hirvientes y... ¿moradas? ¡Y el calor, Magnus, el calor! Creo que lo llaman Cáncer de cenizas: una infección leve te adormece el rostro en menos de dos minutos. Una grave… No, espero que sea leve. Tiene que ser leve. Un obrero Kwama no es tan peligroso, ¿o no?

A penas puedo hablar. Con mi boca goteando y mis cejas fruncidas, debo parecer un torpe. Si me vieras ahora, te estarías riendo tú, Neros. Con mi rostro así no puedo presentarme al gremio. A un elfo mudo no le devolverán la licencia, así que calma: Caldera tendrá que esperar. Según el mapa que me llevé de Seyda Neen, el curador más cercano está en el puesto avazado imperial de Pelagiad. Y eso deben ser sus muros, allá, detrás de esas colinas. Ya casi llego.

Pero antes necesito descansar mis pies. A lo menos en esta cueva nadie se burlará de mi cara; parece que este depósito ha estado abandonado por años. ¿Es eso una fogata? No, nada. Debe ser la fiebre. No es tan húmedo acá, podría dormir una hora o dos y llegar a Pelagiad en la tarde sin mis rodillas temblando con cada paso. Espero que me alcance el dinero para el tratamiento, no aguantaré otro día sin poder hablar. Calla mudo estúpido, duerme primero, quizás se te pasa al despertar. Malditos huevos.


creo que escuche una voz.

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