Seguía a la voz que me llamaba, los campos, la luna, mi hogar...
De repente desperté, un sueño, un maldito sueño...
No importa - me dije a mi mismo- pronto regresare.
Ha pasado una semana desde que salí de la prisión. Como si ese viaje en carro no hubiese sido suficiente, pasar los últimos días encerrado en la bodega de un barco, comiendo pan mohoso no fue ningún consuelo. Sin embargo, nada de eso importaba ahora, pronto estaría en casa, Morrowind, mi tierra natal, la tierra de los míos, la tierra en donde los últimos 400 años mi pueblo, los malditos como nos llaman, los Dunmer han sido esclavos del imperio. Ahora me dirijo a ese destino, mientras me pregunto qué habrá sido de mis compañeros, la Moon Sugar Gang.
Alguien toca a la puerta. Me levanto a ver de que se trata.
No hay comentarios:
Publicar un comentario